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El PRD sin máscaras

El PRD sin máscaras
(Por: Angélica Beltrán).- Desde la noticia de los normalistas de Ayotzinapa en Iguala Guerrero que fueron acribillados unos, torturados otros y secuestrados otros más por órdenes de un alcalde perredista, en un gobierno postulado por el PRD, la imagen del partido -que se vendía como reivindicador de las causas sociales-, quedó hecha trizas.
Y no porque fuera el primer acto atroz cometido por funcionarios de este instituto político, sino porque el caso de Iguala es el que más difusión ha logrado en los medios de comunicación a nivel nacional e internacional.
A lo largo de su historia del partido, los perredistas en calidad de jefes de gobierno del DF, delegados en la capital del país, legisladores, alcaldes, gobernadores y demás, han mostrado con sus acciones la falsedad de su discurso.
Y en ese caso se encuentran desde el llamado líder moral y fundador del partido, Cuauhtémoc Cárdenas, a quien no se le han conocido acciones a favor de los grupos más vulnerables de México ni trabajo a favor de las causas sociales que enarbola la izquierda, aun habiendo tenido la oportunidad como gobernador de Michoacán y luego jefe de gobierno del DF.
En esa misma lista se pueden nombrar asimismo a Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard, Manuel Camacho Solís, Rosario Robles, Pablo Gómez, Porfirio Muñoz Ledo, Ricardo Monreal, etc., etc., quienes desde las filas del PRD y con altos cargos han mostrado interés no por las causas sociales sino por mantenerse en el poder a costa de lo que sea.
Las magnas obras de los gobiernos de la izquierda demuestran lo dicho. Los segundos pisos para enriquecimiento personal; la atracción de los ambulantes como clientela; las plazas comerciales sólo para afiliados al partido y los programas sociales asistencialistas, no para erradicar la pobreza sino para mantener votos, son acciones que han desenmascarado al partido, pero de una manera apenas perceptible para la gran mayoría.  
El PRD vinculado con el narco
Mantener el poder a costa de lo que sea ha sido uno de los principios no escritos en el PRD. De ahí sus alianzas a veces con el PAN, el PRI y hasta el narco, del que han formado parte de sus filas.
El caso más sonado, el diputado federal en la pasada legislatura, el michoacano Julio César Godoy Toscano, quien no concluyó el periodo, fue desaforado y hasta la fecha sigue prófugo. En ese mismo tenor se menciona al gobernador Leonel Godoy y el caso más reciente y sonado es el del propio alcalde de Iguala.
De acuerdo a perredistas de Guerrero y la cúpula del partido, se eligió a Abarca como candidato, aún sabiendo que era un capo de la droga, y sólo por contar con los recursos suficientes para financiarse la campaña y la de otros candidatos del partido.
En este contexto, la renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas al PRD a nadie sorprendió en las filas perredistas.
Ya otros se han ido, dijo Silvano Aureoles, presidente de la Cámara de Diputados. Y además, no fue el único que fundó el partido, lo fundamos muchos, remató.
Y dibujó al PRD como el partido “que se burocratizó. Donde las corrientes de opinión al interior pasaron a ser más grupos de presión, que grupos de pensamiento”, señaló el diputado michoacano.
Como se ve, la crítica al interior del partido también es férrea. El caso lo amerita.
Y aunque es bien cierto que la crisis de credibilidad es general en todos los partidos políticos,  la realidad del PRD, detrás de la máscara de un partido de izquierda y a favor de las causas más nobles, ya lo rebasó.
Así, con el desenmascaramiento del PRD podría iniciarse una nueva era o de plano seguir en declive.
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