Menu

Las fuerzas oscuras en el PRI

Las fuerzas oscuras en el PRI
(Por: Angélica Beltrán).- Cuando tomó protesta como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Enrique Peña Nieto sabía que su gobierno no sería un día de campo, sin embargo, estamos seguros que no se esperaba que las fuerzas oscuras fueran a desatarse, y menos aún que éstas emanaran de su propio partido.
A dos años del reingreso del PRI a la silla presidencial ha quedado de manifiesto que no son los partidos de oposición ni el crimen organizado –apolítico- los que le están moviendo el piso al mexiquense.
El PRI no se ha unificado como se proponía cuando perdió el poder la presidencia en el año 2000; no han superado la lucha encarnecida que libraron hacia 1993 y 1994.
Ahora, recuperada la presidencia luego de 12 años de destierro político, grupos priistas se disputan los espacios, en víspera de las elecciones para elegir a 9 gobernadores y renovar la Cámara de Diputados, además de alcaldías y diputaciones locales, incluso la propia presidencia si cae Peña Nieto antes de finalizar el sexenio.
En estos momentos electorales se muestran con cierta transparencia tres grupos priistas antagónicos y de gran calado: el Grupo Hidalgo, representado por el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong y el Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam; el Grupo Atlacomulco, del que emana Peña Nieto y lo secunda Emilio Chuayffet y el Grupo Beltronista que encabeza el coordinador de los diputados del PRI, Manlio Fabio Beltrones. 
Que no nos quede duda, el caos en nuestro país es parte de la lucha al interior del PRI. Único partido que sabe mover los hilos del sistema para hacer lucir un gobierno como los hicieron en primeros años del Salinismo; o desestabilizarlo en minutos, como en 1994, cuando de repente apareció en el escenario del México del primer mundo, la marginación y la pobreza que se habían olvidado gracias a otro truco de magia priista.
La estampa de lo dicho quedó fijada en dos episodios. El primero, cuando el presidente Enrique Peña Nieto alzó la voz y en pleno acto público dijo con encono que grupos buscaban desestabilizar su proyecto de gobierno, fue precisamente en tierra amiga, el Estado de México.
El segundo, el evento nacional con la crema y nata del priismo, en el Palacio Nacional. Ahí el mexiquense de desdijo. Pasó del tono retador al conciliador. Son la pobreza y marginación las razones de la inestabilidad social y de seguridad que vive México.
El PAN no es aliado del Peña Nieto
En tiempos electorales los partidos venden caro su amor, y el PAN que dirige Ricardo Anaya no es la excepción. Desde las entrañas del partido y desde el Congreso de la Unión, los panistas han lanzado críticas, que en tiempos de Diego Fernández de Cevallos, hubieran parecido un exceso.
El joven político Anaya Cortés adelantó que el grupo parlamentario de Acción Nacional no votará a favor de las iniciativas de ley que sugiera el presidente Enrique Peña Nieto si el PRI no acepta en el Congreso la contrarreforma fiscal, la ley anticorrupción y la creación de una comisión para investigar la Casa Blanca de la pareja presidencial.
Quizás no esté tan difícil para Peña Nieto aceptar las condiciones.
Pero el PAN no es el fiel de la balanza. Todavía le queda al partido en el gobierno: el PRD –chuchos-, PVEM y Nueva Alianza para sacar adelante la senda de reformas que así considere el mandatario federal.
Quien por cierto ha sido acertadamente criticado por la vicepresidenta de la Cámara de Diputados, Beatriz Zavala, en razón de que Peña Nieto desde el inicio de su gobierno se la ha pasado enviando iniciativas de ley, y a dos su administración no ha hecho otra cosa que legislar en vez de gobernar.   ** Y tiene razón la diputada yucateca.     
back to top